Hasta siempre, H. R. Giger: Repaso a los cómics de Alien

Hasta siempre, H. R. Giger: Repaso a los cómics de Alien

Esta mañana nos hemos levantado con una dolorosa noticia: el fallecimiento del diseñador y artista multidisciplinar suizo H. R. Giger.

La mayoría lo conoce, especialmente, por haber sido coautor del diseño de la mítica figura de Alien -trabajo por el que fue galardonado en la 52ª entrega de los premios Oscar-  pero también fue abundante, y tan exquisito como memorable, su trabajo en otras producciones cinematográficas -Poltergeist II: The Other Side (Brian Gibson, 1986), Alien³ (David Fincher, 1992), Species (Roger Donaldson, 1995), Prometheus (Ridley Scott, 2012), etc.- así como en videojuegos, portadas de discos de músicos míticos como Debbie Harry -KooKoo (Chrysalis, 1981)-, Atrocity -Hallucinations (Nuclear Blast, 1990)-, Carcass -Heartwork (Earache, 1993)-, etc., todo tipo de ilustraciones, pintura, escultura, diseño de interiores, e incluso diseño de estructuras para videoclips (la Cloudbusting Machine del video musical de Cloudbusting de Kate Bush, sin ir más lejos), etc., convirtiéndose así por méritos propios en uno de los artistas más sobresalientes y polifacéticos de la segunda mitad del siglo XX.

Si bien inició su actividad artística en 1964, su obra se dotó realmente de singularidad desde el momento en que entró en contacto y empezó a emplear, de forma cada vez más creativa e intensiva, el aerógrafo, en 1969, convirtiéndose para muchos en el maestro sin par de dicha técnica. Esto, unido a su peculiar estilo oscuro, fetichista y biomecánico, conforman una obra única que bebe fuertemente del surrealismo, con un toque muy personal, inconfundible.

Es su obra de la década de los años 1970 la que sirve de punto de partida para la creación, de hecho, del famoso extraterrestre xenomorfo y de muchos escenarios de la película Alien (Ridley Scott, 1979), lo que le daría la fama y el reconocimiento a nivel internacional. Gracias a ello, su obra se acabaría convirtiendo en referente de la cultura popular, a la par que se iniciaba la explotación comercial de la misma: Giger diseña dos bares basados en su obra, uno en Tokio (Japón) y otro en su Suiza natal, más exactamente en Gruyères, el pueblo donde tenía su residencia; se crea todo tipo de objetos basados en su peculiarísimo estilo biomecanoide, con clara inspiración en Alien y sus derivados, como juguetes y, cómo no, cómics.

Hay un gran número de series de cómics que tienen a Alien como protagonista, siendo la principal y, quizás, la más digna de recordar, la primera mini-serie -Nostromo (Dark Horse, 1988)-, que en principio iba a representar una secuela cinematográfica, si bien nunca se llevó a cabo (y Alien³ acabó tomando otros derroteros, para sorpresa de muchos y disgusto de algunos). Otras series se basan en el universo propio de Alien y otras son meras adaptaciones de las películas que iban saliendo, como la serie Aliens vs. Predator. Giger no participó directamente en ninguna de estas series, y el grado de fidelidad que dichos cómics guardan con sus diseños es variable.

Desde ComicSquare queremos dedicar estas líneas para homenajear al difunto -un grande entre los grandes, que se nos ha ido- con una breve reseña de algunos de los mejores cómics que se han publicado en España, basados en su personaje más popular: Alien.

Aliens: Serie Nostromo, con un magistral guión de Max Verheiden, y fabulosos dibujos de Mark A. Nelson (en blanco y negro, números 1-6) y Denis Beauvais (a color, números 7-10). En nuestra modesta opinión, la más memorable e interesante de todas las colecciones de cómics basadas en Alien. Publicada por Dark Horse -todo un acierto editorial por su parte- y Norma en España, Aliens: Serie Nostromo nos cuenta la difícil existencia del malogrado cabo Hicks y una más crecidita y neurótica Newt -junto con leves apariciones estelares de la teniente Ripley-, en un momento temporal que se situaría entre la segunda y tercera parte de la saga cinematográfica. Los pobres protagonistas, además de tener que revivir los encuentros con los  temibles aliens, se verán envueltos en un alocado proyecto del ejército y las corporaciones para aprovechar a las criaturitas extraterrestres con fines militares, lo que terminará desembocando en la rápida invasión alien de la Tierra. ¿Lo más curioso o interesante? Aparte de nuevos datos sobre la naturaleza, morfología y ecología de los aliens, el debut de los Ingenieros, otra raza alienígena inteligente que ya aparece apuntada al principio de Alien (¿recuerdan el  Space Jockey muerto?), y el surgimiento de un romance inesperado entre dos personajes que… bueno, mejor no seguimos hablando (por si no se lo han leído; no queremos ser tan spoilers).

Aliens: Earth War (1991). Max Verheiden (guion), Sam Kieth (dibujo), Monika Livingstone (color), John Bolton (portada). Narra el emotivo reencuentro entre Newt y Ripley en una estación espacial, y las mil y una vueltas que tienen que dar los supervivientes de la Humanidad para recuperar lo que es suyo: el planeta Tierra, invadido por millones de aliens descontrolados. Ahí queda eso. Lo mejor es leérsela -obviamente-, pero por favor, no sean muy críticos con el dibujante. No sabemos qué le pasaba a Sam Kieth, pero sinceramente, ha tenido etapas mejores.

Aliens: Genocide (1997). Una historia interesantísima creada por Mike Richardson y John Arcudi, con un argumento excelente, pero mal acompañados por un dibujo pobre y mal resuelto, casi infantil, de Damon Willis y Karl Story (las magníficas portadas del, además, colorista de la colección, el gran Arthur Suydam resultaban casi engañosas, un burdo truco de marketing, cuando abrías el cómic y veías lo que había). Apenas resuelta la invasión de la Tierra, un empresario multimillonario, D. Grant, se va con un grupo de expedicionarios al planeta alien, para proseguir con sus investigaciones biomédicas sobre la jalea real de las reinas, y sus efectos potenciadores de las habilidades humanas. Como cabía esperar, la situación se les irá de las manos prontamente, máxime cuando se ven envueltos en mitad de una guerra masiva entre dos subespecies rivales de estos "simpáticos" bichitos: los negros y los rojos.

Aliens: Platinum Edition (1992). VV. AA. Interesante recopilación de historias publicadas en las revistas de Dark Horse, sin aparente conexión entre sí, salvo la cantidad de cuestiones morales, bioéticas, biológicas y existenciales que propone. En conjunto estas mini-historias autoconclusivas suponen adentrarse, desde una visión realista y cuasi-académica -dado el constante hincapié en teorías evolutivas y ecológicas-, en el universo Alien, sin olvidar que ante todo lo que queremos es pasar... un poquito de miedo.

Aliens: Hive (1993). El dúo compuesto por Jerry Prosser y Kelley Jones logra crear una buena historia, que atrapa fácilmente desde el principio: unos aventureros civiles van de visita al misterioso planeta natal de los aliens para intentar sustraer la jalea real de la reina madre, sustancia codiciada por sus famosas propiedades vigorizantes naturales -ríanse del Red Bull- y su enorme valor económico. El problema es que es fuertemente adictiva y que, aparte de la peligrosidad evidente de la empresa -que quieren solucionar empleando un androide réplica de los aliens-, se toparán con nuevos problemas sobre la marcha. Lo mejor: el dibujo sin duda alguna, aunque por momentos el bueno de Kelley se pasa con el claroscuro, haciendo imposible distinguir nada.

Aliens: Rogue (1993). Ian Edginton (guión), William Simpson (dibujo), Robbie Busch (color). 4 numeritos de puro frenesí, en donde el género "terror" se acaba imponiendo fácilmente sobre el de "ciencia ficción". Cogerle asco a las megacorporaciones cyberpunk es fácil tras esta lectura. Dejémoslo ahí. ¿Alguna curiosidad? Primera aparición de un rey alien.

Aliens vs. Predator (1992). Quizá el más celebrado de los crossovers de los años 1990, y que tendría sus futuras secuelas dignas de interés, especialmente en celuloide. Los más críticos se quejarían, no obstante, del evidente experimento de mercadotecnia -muy lucrativa- que suponía poner a pegarse de lo lindo a Depredadores y Aliens en un planeta, dejando a la protagonista humana casi de mera espectadora alucinada. Un dibujo correcto acompañando una historia amena y curiosa, que no aburre en ningún momento. No obstante, un servidor cree que se le podría haber sacado más partido a la idea, pero en fin... Es una opinión. Especialmente recomendable para incondicionales de ambos universos, que aquí se dan la mano (en su momento, muchos dirían "por fin", suspirando de alivio).

Aliens: Newt’s Tale (1992). Mike Richardson (guión), Jim Somerville (dibujo) Gregory Wright (color) Lo más interesante de esta historia es que cuenta lo sucedido en Aliens (James Cameron, 1986), pero desde el punto de vista de la pequeña Rebecca (alias "Newt"), la última superviviente de la colonia espacial destruida por los aliens, rescatada in extremis por Ripley y los marines. En general tanto guion como dibujo son interesantes. ¿Como calificación? Podríamos darle un notable en conjunto, si bien el sobresaliente se lo debería llevar el encargado de las portadas: John Bolton.

Aliens: Alchemy (1997).  John Arcudi (guión) y Richard Corben (dibujo y color). Tener a un artistazo de la talla de Corben a cargo del aspecto gráfico de una nueva serie de Aliens de Dark Horse es un acierto siempre, máxime cuando tiene que salvar a golpe de lápiz una historia que, simplemente, no da la talla. No porque el planteamiento sea malo, sino porque repite demasiados clichés, empezando por una protagonista fuerte y de poderosa personalidad que recuerda demasiado a la "típica heroína" femenina omnipresente en la saga, y terminando por un androide inmerso en una conspiración (vaya por Dios). En fin, aun así merece la pena... aunque sea por el dibujo de Corben.

Aliens: Havoc (1997). Mark Schultz (guión) & VV.AA. (numerosos dibujantes). Gran libro de historietas cuya mayor gracia es que cada página está dibujada por un autor distinto, ¡con nombres tan celebrados como Moebius, ojo! Hay que echarle un vistazo sin falta.

Aliens: Apocalypse (1999).  Mark Schultz (guión y portada), Doug Wheatley (dibujo). Tras desinflarse poco a poco el filón argumental de los aliens a partir de mediados de los años 1990, al final de la década llega esta verdadera joya que recupera -y renueva- lo mejor de la mitología Alien. La protagonista, de todos modos, se parece muy mucho a la Ripley más valiente e infalible, pero quizás por eso mismo nos gusta tanto. Mark Schultz ha sido de lo mejor que le ha pasado al universo xenomorfo desde la serie Nostromo, probablemente.■