Reseña de "Works: El Arte de José Jorques"

Reseña de "Works: El Arte de José Jorques"

Recientemente hemos tenido la ocasión (y el orgullo) de publicar Works: El arte de José Jorques, una de las obras más veteranas de uno de los autores más veteranos -valga la redundancia- de ComicSquare, pues prácticamente su archivo subió a nuestra base de datos desde el inicio de nuestra singladura, años atrás. Y, antes de que me salten con que lo dicho es una incoherencia, al menos a nivel temporal, aclararé dos puntos: a) Works fue, en efecto, publicada por primera vez en nuestra humilde web allá por 2014, y José Jorques fue de los primeros artistas en apostar por publicar en esta casa. b) A petición del autor, hace tres meses la retiramos momentáneamente mientras él se encargaba de reeditarla y actualizarla, quitando contenidos que consideraba inútiles o inadecuados, y añadiendo otros nuevos (por ejemplo, la portada), así como ciertas mejoras en la calidad de algunos de sus contenidos antiguos. Fruto de ello es el actual Works, Edición Especial.

 

 

Portada de "Works: El Arte de José Jorques (1)" (edición especial)

 

Y dicho esto, entremos de lleno en lo que verdaderamente importa: ¿Qué es Works? Bueno, como su mismo título largo y texto de presentación en ComicSquare indican, es un álbum recopilatorio de 89 páginas (que se dice pronto) “de historias cortas publicadas, proyectos, ilustraciones, y un montón de material inédito” en general, en formato digital. Recoge más de una década de trabajos artísticos de José Jorques, presentados cronológicamente -aunque con las obras más recientes ocupando las primeras páginas, y las primeras de su carrera el final- en donde hay, literalmente, de todo y para todos los gustos: sketches (o “bocetos”, para los menos avezados en la terminología), concept art de personajes y escenas, bien propios -surgidos de la fecunda imaginación del autor-, bien de encargos de editoriales y/o particulares, algo de fan art, y muchas páginas enteras de cómic, unas en blanco y negro y otras coloreadas, normalmente por el mismo autor, aunque en ocasiones también por artistas invitados y seguidores. Al respecto del fan art, son realmente dignas de mención las revisiones de sus personajes más famosos y queridos, Otis & Loui (de la agencia de cobradores de morosos Luna y Media, de aires tarantinianos a lo Pulp Fiction) que otros colegas de profesión -muchos ligados al mundo de los fanzines- y fans con buena mano han realizado a modo de homenaje, y que comprenden las páginas 76 y 81-85 del presente volumen.

Una de las primeras cosas que llaman la atención de este artista, al contemplar su obra, es que parece sentirse a gusto con todo, permitiéndose experimentar con diversos tipos de trazos y técnicas, con inusitada facilidad, sin perder un ápice de personalidad propia: en Otis & Loui, por ejemplo, se desenvuelve a las mil maravillas -pese a corresponder a una especie de fase inicial o “etapa de juventud”- en un entorno más fanzinero y desenfadado, más libre, con un dibujo sencillo y poco detallista, casi de línea clara, pero no obstante efectivo y que entra a la primera por los ojos. Ya en esta etapa, que comprende sus primeros trabajos publicados en fanzines y revistas underground como K-POW! o aquéllas del sello Top Hat, podemos ver sus primeros pinitos con aspectos técnicos tan importantes como la perspectiva, los puntos de fuga, el uso de elementos arquitectónicos y paisajísticos para los fondos y puestas en escena, e incluso algunos difíciles escorzos, logrados con mayor o menor tasa de éxito según el caso concreto, pero siempre en franca evolución. 

 

 

Al mismo tiempo, observamos cómo se aventurará sin problemas, prácticamente en seguida en su desarrollo como artista, en un tipo de dibujo más realista (habrá quien lo defina como academicista probablemente), como las páginas realmente maravillosas dedicadas a su Brigada Estrella (presentadas en el Salón del Cómic de Barcelona), ya en su etapa de madurez (páginas. 15-19), o con clara vocación (¿quizás devoción?) hacia el cómic de superhéroes americano, ejemplificadas por la página Grifter contra Deathblow (una de nuestras favoritas, véase la pág. 14). Los increíbles diseños de personajes basados en la saga de videojuegos Gears Of War, encargadas por DC Comics (pp. 9-12), y las dedicadas a los míticos Green Arrow, Batman y el Joker (pp. 2-5), entran igualmente, qué duda cabe, en dicha etapa de madurez; José no se corta aquí un pelo a la hora de mostrarse virtuosista y meticuloso, y añade así altas cotas de dinamismo, energía y efectismo a sus trabajos, para mayor gozo del lector.

Si José Jorques ha demostrado ser ya, sobradamente, un gran dibujante, aventajado en el manejo de los lápices (obsérvense bajo estas líneas, sin ir más lejos, la fachada de la Catedral de La Habana y la escena de acción en una playa, también ambientada en Cuba, de su Brigada Estrella), no se queda atrás desde luego en el entintado. Incluso, como él mismo reconocía en una entrevista (presente aquí mismo en el blog de ComicSquare), posiblemente el entintado sea una de las partes del trabajo con que más disfruta, “sobre todo” si con ello puede “mejorar aún más el dibujo”. Y así es, en efecto, en nuestra modesta opinión.

 

 

 

Metódico y meticuloso, antes de nada, antes de “enfrentarse al folio en blanco”, que diría él, trabaja concienzudamente en buscar exhaustivamente buena documentación y referencias. De ahí proviene, seguramente, su citado amor por las arquitecturas y paisajes, como fondos, pero también el detallismo en los vestuarios, la psicología de los rostros (estáticos e inexpresivos unas veces, llenos de vida y sentimiento otras, siempre acorde a lo que requiera, en cada momento, el personaje en cuestión) o el análisis del movimiento, sobre todo en las escenas de lucha o acción.

Todo parece analizado y estudiado con cuidado y esmero, milimétricamente, incluso desde sus primeras obras o fases más experimentales. No se trata, pues, de un artista al estilo del gran Vázquez, célebre por su velocidad de trabajo increíble y su espíritu anarquista y desenfrenado -de él llegó a decir el mismísimo Ibáñez que era un dibujante de “una velocidad tremenda”, y que en ocasiones era capaz “de realizar las páginas directamente a tinta” en apenas unas horas-; todo lo contrario: desconocemos el número de páginas que acaban hechas una pelota arrugada en la canasta de José, pero a buen seguro son bastantes, dado el amor creciente por el perfeccionismo del autor.

 

 

Fachada del Four Seasons Hotel, por José Jorques. Trabajo de muestra presentado a sus editores americanos

 

Sin embargo, ese supuesto perfeccionismo no debería hacernos ver a José como un autor barroco, o con tendencia hacia un mayor barroquismo o enrevesamiento en su dibujo; el detalle está presente y bien trabajado, con paciencia, pero sólo cuándo y dónde toca, sin exagerar, dando lugar a un arte que engancha a la primera, accesible y sobre todo de fácil lectura. Ante todo equilibrio, que no equilibrismo. Y búsqueda, mucha búsqueda, fruto del análisis concienzudo y de no quedarse contento con el primer storyboard, así sin más. Es lo que pasa cuando, simplemente, te gusta lo que haces, y quieres seguir progresando.

Quedamos pues muy satisfechos con el Works de José Jorques, y le auguramos un futuro brillante mientras, a la par, quedamos a la espera de sus novedades. Esperemos que éstas lleguen más pronto que tarde.

  

 

Tito Tarántula, uno de los personajes secundarios de Otis & Loui (¡que pide a gritos un spin-off propio ya mismo!)